El clip, el mejor invento...

Hoy supe porqué se ha considerado al clip, como uno de los mejores inventos del mundo y es que esta mañana cuando Carlos Loret de Mola anunciaba en su relojito a derecha inferior de cuadro que sólo tenía 10 minutos para poner mis libros en el portafolios (que algunos dicen que es de Mary Kay), calentar el coche, sacarlo, cerrar el maldito portón porque no tengo uno eléctrico, esperar a que los semáforos que dizque inteligentes supieran que tenía prisa y me dieran el paso, estacionarme a kilómetros de mi salón en el Tec y descansar medio minuto para no entrar al salón con la respiración de película clasificación cuádruple X... SE ME CAYÓ EL BOTÓN DEL PANTALÓN.
Rápidamente sopesé la posibilidad de cambiarme de pantalón, pero aunque no lo crean, no tenía alguno negro que combinara con la textura del saco que traía puesto. Decidí buscar un seguro de gran tamaño para que resistiera tensar mi "pantaloncito" pero no encontré nada y el relojito a derecha inferior de cuadro de Loret me había quitado dos minutos...
Así que me trepé al carro y rebasé a cuanto apurado que al igual que yo, trataba de llegar antes que alguno al semáforo, para como siempre que tiene uno prisa, ponerse en rojote...
Con el apuro del tiempo no pensé mucho en el incidente hasta que me estacioné más lejos que nunca en el Tec, tomé mi portafolios y me bajé lo más rápido que mi voluptuoso cuerpecito me dio chance. Noté que había más gente que siempre, tal vez por ser periodo de exámenes. Entonces caminé como defeña (con prisa siempre) hasta que sentí un extraordinario airecito refrescándome la panza y áreas aledañas... Traía el pantalón en las caderas...
Y supe que sienten aquellos que enseñan sus pellejos en las calles ante las miradas atónitas de las mujeres sorprendidas, me paré, solté el portafolios y discretamente me traté de acomodar el asunto pero tuve terror al darme cuenta que, encima de todo, el cierre se había bajado de forma desigual y se quedó atorado... A estas alturas los chicos me miraban como si fuera travesti y estuviera a punto de sacar "una sorpresita".
Con trabajos lo arreglé y llegué al salón, la clase fue un suplicio puesto que rezaba para que no me ocurriera lo que a mi colega Lucy, una maestra en la que mi nada escultural cuerpo cabe tres veces. Sucedió que una mañana esa dulce Lucy sintió ganas de ir bien sexy a la uni y se puso medias con todas las intenciones de que alguien se las rasgara con todos los dientes aunque éstos estuvieran cafés de tanto flúor... Pero como a todas las gordas nos sucede, la panza hace que las medias se nos resbalen, Lucy —sabedora de estos incidentes— se puso unos calzones extra, justo arriba de las medias para evitar un penoso accidente.
Con el roce y roce de las telas sintéticas como mi corazón, los calzones se precipitaron en el piso del salón, frente a la mirada de todos los autónomos (comunicólogos, para acabarla) y no le quedó más remedio, que pedirle a las chicas que le hicieran "casita" para levantarse los calzones.
Estuvo al borde de renunciar, suicidarse, desaparecer, cambiar de ciudad o identidad, pero la salvó que al incidente fue un viernes, así que las copas del sábado le ayudaron a olvidar...
— ¿Sabes lo que es peor, Sofía? Me dijo todavía apenada y agregó que no le hubiera dado tanta pena si el tamaño de los calzones fuera, digamos "normal"...
Y me imaginé lo sexy que hubiera sido para algunos el tener unas lindas tanguitas tiradas en su pupitre...
Reaccioné de golpe y como segundas partes no son buenas...
Conseguí un clip, que digo clip, un clipsote
¡Bendito invento del hombre!
Rápidamente sopesé la posibilidad de cambiarme de pantalón, pero aunque no lo crean, no tenía alguno negro que combinara con la textura del saco que traía puesto. Decidí buscar un seguro de gran tamaño para que resistiera tensar mi "pantaloncito" pero no encontré nada y el relojito a derecha inferior de cuadro de Loret me había quitado dos minutos...
Así que me trepé al carro y rebasé a cuanto apurado que al igual que yo, trataba de llegar antes que alguno al semáforo, para como siempre que tiene uno prisa, ponerse en rojote...
Con el apuro del tiempo no pensé mucho en el incidente hasta que me estacioné más lejos que nunca en el Tec, tomé mi portafolios y me bajé lo más rápido que mi voluptuoso cuerpecito me dio chance. Noté que había más gente que siempre, tal vez por ser periodo de exámenes. Entonces caminé como defeña (con prisa siempre) hasta que sentí un extraordinario airecito refrescándome la panza y áreas aledañas... Traía el pantalón en las caderas...
Y supe que sienten aquellos que enseñan sus pellejos en las calles ante las miradas atónitas de las mujeres sorprendidas, me paré, solté el portafolios y discretamente me traté de acomodar el asunto pero tuve terror al darme cuenta que, encima de todo, el cierre se había bajado de forma desigual y se quedó atorado... A estas alturas los chicos me miraban como si fuera travesti y estuviera a punto de sacar "una sorpresita".
Con trabajos lo arreglé y llegué al salón, la clase fue un suplicio puesto que rezaba para que no me ocurriera lo que a mi colega Lucy, una maestra en la que mi nada escultural cuerpo cabe tres veces. Sucedió que una mañana esa dulce Lucy sintió ganas de ir bien sexy a la uni y se puso medias con todas las intenciones de que alguien se las rasgara con todos los dientes aunque éstos estuvieran cafés de tanto flúor... Pero como a todas las gordas nos sucede, la panza hace que las medias se nos resbalen, Lucy —sabedora de estos incidentes— se puso unos calzones extra, justo arriba de las medias para evitar un penoso accidente.
Con el roce y roce de las telas sintéticas como mi corazón, los calzones se precipitaron en el piso del salón, frente a la mirada de todos los autónomos (comunicólogos, para acabarla) y no le quedó más remedio, que pedirle a las chicas que le hicieran "casita" para levantarse los calzones.
Estuvo al borde de renunciar, suicidarse, desaparecer, cambiar de ciudad o identidad, pero la salvó que al incidente fue un viernes, así que las copas del sábado le ayudaron a olvidar...
— ¿Sabes lo que es peor, Sofía? Me dijo todavía apenada y agregó que no le hubiera dado tanta pena si el tamaño de los calzones fuera, digamos "normal"...
Y me imaginé lo sexy que hubiera sido para algunos el tener unas lindas tanguitas tiradas en su pupitre...
Reaccioné de golpe y como segundas partes no son buenas...
Conseguí un clip, que digo clip, un clipsote
¡Bendito invento del hombre!


1 Resongos:
Muy buena maestra, de verdad lo digo. Est{a muy chistoso.
Me gustó el hecho de que usara su imaginación para resolver un problema de tal magnitud.
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