Es tuya
Esta plaza es tuya, con sus payasos hambrientos, los elotes insalubres, los discos y libros polvosos y arrugados, con sus turistas aburridos, sus pelones de la PFP, sus niños escurridos en la fuente, conmigo paseando.
Y te conocí una tarde, después me confesaste que te daba pena porque yo era fresa, pero que ahí te quedaste, conmigo, pero no en tu plaza.
Y me dijiste un día que si podía verte en la plaza, te dije que sí, llegaste con un paquete amarillo, como de sobre gigante de oficina, vi el paquete, te pregunté sobre él, me dijiste que era un regalo, dije ¿para quién?, para ti, dijiste; te dije que que era, me respondiste que un lector de cd, me imaginé que era robado y te lo dije, no te enojaste, insistí en que ardía, me contaste que me hacía falta (habían robado mi casa hacia unos meses), me lo entregaste sin más, ah no, lo pusiste en mi casa y me diste el control, después te fuiste.
Sabía que tocabas bien, te invité a nuestro performance, ensayamos mucho, todos llegaban en coche, tú nunca, no pedías nada cuando ellos se quejaban de no haber comido en la tarde, te quedabas callado cuando yo sabía que no habías comido en días y si había papas, cigarros y soda, las tomabas hasta el último (cuando eras el PRIMERO).La presión era mucha, los plasmas, las pantallas enormes, el actor, las luces, las cámaras, las animaciones, los proyectores, LA PRESIÓN DE NUEVO... tú y los demás músicos y era el último ensayo y tu bebé naciendo en el hospital, te quedaste hasta estar seguro que al día siguiente en el teatro estaría todo bien, como efectivamente lo estuvo.
Y se abrió el telón y tus tambores llenaron el sitio como llena el corazón las orejas de los bebés en el vientre, nunca escuché tanta sincronía, terminamos, aplaudían, te fuiste sin festejar, pero te vi feliz, muy, muy feliz.






























